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Escribir para sanar
Ejercicios de journaling para ordenar emociones y construir nuevos relatos internos.

Escribir puede ser una forma de escuchar lo que todavía no encuentra una conversación. Cuando dejamos libres nuestras manos y escribimos sin expectativas, aparecen ante nosotros emociones, recuerdos y preguntas que necesitan un lugar. A veces también aparecen respuestas que llevábamos años buscando.
Cuando quieres escribir para sanar no necesitas escribir bonito. Necesitas desnudarte con palabras, escribir con verdad.
Quizá por eso el journaling se ha convertido en una de las herramientas de bienestar emocional más populares de nuestro tiempo. En un mundo donde opinamos constantemente en redes sociales y hablamos cada vez más rápido, sentarse a escribir para uno mismo es un acto casi revolucionario.
Mi primer acercamiento consciente a esta práctica llegó gracias a una persona a quien admiro profundamente: Ángela Feijoo. Escritora, periodista y mentora de autores venezolanos, Ángela creó durante un tiempo un espacio llamado Escritura Salvaje en Instagram.
Y dejame decirte algo, participar en aquellos ejercicios fue liberador. No había expectativas de publicar. No existía la obligación de sonar inteligente ni de producir un texto perfecto. La única tarea consistía en dejar que las palabras aparecieran.
Y entonces ocurrió algo curioso: descubrí que muchas veces escribimos para contar historias, pero otras veces escribimos para encontrarnos.
Con el tiempo comprendí que esta técnica era parte de lo que hoy se conoce como journaling, el cual no consiste únicamente en registrar lo que nos ocurre. También nos ayuda a identificar patrones, comprender emociones, cuestionar creencias y construir nuevos relatos sobre quienes somos.
Por ello, quiero compartir contigo cuatro ejercicios de está técnica que pueden ayudarte a comenzar a encontrar respuestas, hacer catarsis o simplemente deshacerse de algun bloqueo.
Ejercicio 1. Las páginas de descarga emocional
Esta técnica sirve para vaciar la mente antes de intentar comprenderla. La práctica se inspira en las famosas Morning Pages desarrolladas por Julia Cameron en su libro The Artist’s Way.
La propuesta es sencilla: escribir durante diez o quince minutos sin detenerse, sin corregir y sin preocuparse por la gramática. No se trata de producir un texto hermoso. Se trata de sacar del sistema aquello que ocupa espacio mental. Puedes comenzar con una frase tan simple como:
“Hoy me cuesta admitir que…”
o
“Si pudiera decir exactamente lo que siento…”
Muchas personas descubren que detrás del estrés cotidiano se esconden emociones más profundas que no habían identificado.
Beneficio principal: reduce la rumiación mental y facilita la claridad emocional.
Ejercicio 2. El diálogo entre dos versiones de ti
Este te ayuda a comprender conflictos internos. Esta técnica toma elementos de la escritura terapéutica y del trabajo con las distintas voces internas utilizado en enfoques como la Gestalt.
Divide una hoja en dos columnas. En una escribe desde la voz de la parte de ti que tiene miedo. En la otra responde desde la voz de la parte de ti que posee más experiencia, perspectiva o serenidad.
Por ejemplo:
La parte asustada: “Tengo miedo de fracasar.”
La parte sabia: “¿Qué evidencia tienes de que no podrás hacerlo?”
Lo interesante es que muchas veces descubrimos que nuestros conflictos no son una batalla entre razón y emoción, sino una conversación pendiente entre distintas partes de nosotros mismos.
Beneficio principal: aumenta la autocomprensión y disminuye la autocrítica.
Ejercicio 3. Reescribir la historia
Sirve para transformar el significado de una experiencia. La psicología narrativa sostiene que las personas damos sentido a nuestra vida a través de las historias que contamos sobre ella.
El ejercicio consiste en elegir un acontecimiento difícil y escribirlo dos veces. La primera versión debe reflejar cómo lo viviste en aquel momento. La segunda debe narrarse desde la perspectiva de quien eres hoy.
No cambies los hechos. Cambia únicamente la mirada.
Muchas veces descubrimos que aquello que percibíamos como una derrota fue también una fuente de aprendizaje, fortaleza o transformación.
Beneficio principal: favorece la resiliencia y la construcción de significado.
Ejercicio 4. La carta que nunca será enviada
Este te ayuda a expresar lo que quedó atrapado Esta técnica aparece frecuentemente en procesos terapéuticos y programas de escritura expresiva inspirados en los trabajos del psicólogo James Pennebaker.
Consiste en escribir una carta a una persona, situación, emoción o incluso a una versión pasada de ti mismo. No tiene que enviarse. De hecho, la mayoría nunca se envían.
Lo importante es permitir que aparezcan palabras que quizá nunca tuvieron espacio. Es decir: agradecimientos, preguntas, enfado, tristeza, perdón o simplemente despedidas.
En ocasiones, una carta que nadie leerá termina siendo una de las conversaciones más importantes de nuestra vida.
Beneficio principal: facilita la elaboración emocional y el cierre de asuntos pendientes.
Escribir no cambia el pasado, pero sí la relación que tenemos con él
Los acontecimientos permanecen. Las pérdidas permanecen. Las despedidas permanecen. Pero las historias que construimos alrededor de ellas pueden transformarse.
Por eso escribir no es únicamente un acto creativo. También puede convertirse en un acto de consciencia. Un espacio donde las emociones encuentran palabras. Y donde las palabras, poco a poco, encuentran sentido.
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